ADVERTENCIA ;

La historia presentada a continuación junto al personaje que la alberga pueden no resultar adecuadas para todo tipo de individuos, ya que trata temas sensibles y oscuros (sobre todo oscuros) como la muerte, sangre, gore y vejaciones y lenguaje verbal agresivo y ofensivo. Las palabras y acciones llevadas a cabo serán pura ficción y en ningún caso deben tomarse como algo personal. De resultar incómoda la cuenta o cualquier trazo de la narrativa, dejaré en vuestra mano la opción que más os convenga, ya sea silenciar, bloquear o simplemente dejar de seguir este perfil.

De surgir alguna duda o problema no tengáis reparo en comentarlo libremente conmigo. Estoy abierta también a todo tipo de propuestas en cuanto a ideas para la escritura y desenvoltura de nuestros personajes. No recogeré en la ficha muchos de los detalles de sus vivencias completas, dejando margen al misterio y a su desarrollo individual, y con objeto de no destripar la historia desde el principio mismo.

Gracias por leer, y ahora sí.
Toca la canción y la flecha.

Août, 1921.

23.
Estoy destruyendo gradualmente la poca cordura que todavía restaba en mí, como un cuentagotas que va aligerándose cada vez más, más, más... Hasta que ya no quede nada. Me gustaría poder decir que soy bien capaz de mantener el control sobre mi propio cuerpo, pero sería tan solo una mentira piadosa que contarme. Una que añadir a esta interminable lista de desaciertos. Mi dominio y mesura comenzaron escurriéndose lentamente por entre los dedos una de las primeras veces en que puse mis pupilas sobre su figura. Y a pesar de darme cuenta de todas sus envilecidas tinieblas, de la existencia de un hoyo de profundidades abisales en su interior, una innegable y caprichosa atracción no dejó que me plantease dos veces el sumergirme. ¿Me arrepiento? No lo sé. Tampoco sé si habrá algún momento en que lo haga, y no me importa.

27.
Le he visto entrar en el camerín con esa fulana, otra vez. No doy crédito a lo que ocurre frente a mis ojos, ni tampoco soy capaz de comprenderlo. No hay cabida para el disimulo, y los rumores inundan cada pasillo del Grand Guignol. ¿Es tan fácil encandilar a una persona para luego tratarla como un mero despojo, para romper su dignidad y humillarla de esta manera? No lo soporto. No soporto la idea de que me hubiese tratado como al más preciado de los tesoros, de que me hubiese prometido en susurros algo que desquita con una cualquiera, con esa puta.

¿No soy suficiente para ti, Guillaume? ¿O quizás el verdadero problema es que no soy una mujer? ¿Tendré que convertirme en una para ti, mon désir?

28.
Escupí todo en un arrebato. Me enfrenté a él en una enzarzada discusión, como tantas otras, aunque siento con penetrante intensidad y premura cómo esto va cada vez a peor, cómo estos castillos se fracturan y caen, a veces ladrillo a ladrillo, otras un mundo entero. Pero no soy capaz de renunciar a él, aunque no me escuche. No quiero renunciar a él, aún si no soy ella o cualquiera de las otras faranduleras con las que busca pasar el rato. Nuestra fábula de estrellas se diferenció siempre por entre las demás, tan sencilla y compleja, despuntando como ninguna otra. Y él lo sabe, ¿cierto? No soy el único que lo busca; podrán nublar mi mente muchas cosas, pero esto no... No. Estaré loco por cada ápice de su piel, tal vez él no me ame con igual intensidad y vehemencia, pero no pueden ser simplemente imaginaciones mías.

Cómo me gustaría poder optar por algo más que un idilio secreto. Uno en el que al menos puedas corresponderme sin ningún tapujo entrometido.

Setembre, 1921.

7.
[Yace la página tiznada de sangre y lágrimas.]
Lo siento. No sé qué me ha pasado. Lo siento... Pero, quizá así... Solo tal vez... Sepas ver cuánto te quiero.

???, ????

Tenía razón. Ahora lo veo claro, aunque no sé durante cuánto, no sé cuánto me queda. Creo que poco, muy poco... Me doy cuenta. Todas y cada una de esas enfermas y perversas sensaciones que decidí ignorar deliberadamente no conforman más que a tu ser podrido y degenerado por una oscuridad que se retroalimenta, que te engulle a ti mismo y que ha terminado por atraparme a mí en el camino. Ahora me pregunto si estuve realmente prendado de ti o formaba la querencia parte de esta farsa, de este artificio, del Guignol con el que me conoces, esa tan sufrida y maldita palabra. Me pregunto si toda esta vesania hubiese tenido lugar de no haberte conocido, de si mi futuro podría haber cambiado, de si tendría algo mejor que este amargo resquemor en el corazón perforado. Apenas sé quién soy, no sé lo que quiero, lo que debería buscar, y tu imagen va desvaneciéndose poco a poco en mi mente, hasta formular un bosquejo indistinguible, miserables líneas, el rumor disperso de tu nombre. Estoy cansado de repente, solo deseo sumirme en un sueño eterno, imperecedero... Como creí que sería contigo, como tal vez soy.

No me queda más que recomponerme para, perezosamente, poder romperme en mil pedazos una y otra vez.

避免凝視太久。

  • Nombre: Nae Vsévolod (Vova), Papillon, mon trésor.

  • Nacionalidad: coreana-rusa.

  • Edad: eternos veintiséis. Defunción a día 7 de septiembre de 1921.

  • Estatura: alrededor de 178cm.

  • Ocupación: formado en la prestigiosa Academia Vaganova, domina el ballet y las interpretaciones teatrales, que desarrolló especialmente en el Grand Guignol, en París, un espacio para el arte en pleno auge durante los felices años veinte, que se caracterizaba por su crudo horror naturalista.

  • Raza: humano espectro; wraith o aparición. Vova fue asesinado y maldito, condenado a vagar en imperecedera perpetuidad su propia pesadilla, hasta que logre hallar la forma de salir de ella y renacer como nuevo y libre ente.

( ! ) La información aquí recogida se utiliza como mera herramienta aclarativa a nivel usuario, en ningún momento otro personaje que no sea afín a la temática de Vova, que no pueda reconocer su naturaleza o que no tenga las habilidades para discernir los trazos podrá de ninguna manera ser conocedor de lo que se aúna en este apartado.

WRAITH.
En las creencias paganas europeas, los wraith (apariciones) son vistos como espíritus vengativos. Se dice que su complexión fantasmal posee largos y afilados dedos, carne corroída por el tiempo y un cadavérico y lívido rostro. Se consideran, además, de extraña naturaleza entre los espíritus debido a su único deseo por consumar la venganza, empero no todos buscan resarcimiento; algunos no están más que enfurecidos, y deciden destruir todo aquello que topan en su camino.

Siguiendo las directrices de lo mencionado, la identidad de Vova se dividirá en dos; primeramente, el vago recuerdo de quién era previo a su muerte, previo a la locura. Un espíritu que albergue tranquilidad y profundo desconcierto, lo más parecido a quien solía ser.

Y por otro lado coexistirá la aparición, aquella que anhela venganza tras los actos realizados sobre sí mismo aún en vida. Sin filtros. Una hórrida abominación producto de atrocidades y cinismo.

Algo que se ha de tener en cuenta debe ser la época en que falleció. Consabido a todo lo relacionado a 1920, sus ropajes se adecuarán al periodo. Se le verá, sobre todo, ataviado en telas asociadas a la figura de una dama, excéntricas acomodadas a interpretaciones teatrales; el resquicio de sus vanos intentos por embaucar a Guillaume, siempre presente.